sábado, 14 de abril de 2018

VIDEO EXPLICATIVO SOBRE EL FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO 

(VÍCTOR TATIS D.)


https://youtu.be/iTj1Vr-7YP0


Uno de los principales problemas éticos que ataca a nuestra sociedad hoy viene desde hace miles de años, incluso hoy si miramos al pasado consideraríamos desde una visión ética a ese tipo de conductas, inmorales, sin embargo el ser humano sigue adoptando estos comportamientos, sin darse cuenta que esto afecta de manera negativa varios escenarios de su vida.


Primeramente definamos qué es el Fundamentalismo Religioso.



Fundamentalismo Religioso


Es el nombre que recibe la corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados o fundacionales (por encima de una interpretación contextual), o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida. Por lo que considera un determinado libro, como autoridad máxima, ante la cual ninguna otra autoridad puede invocarse y la cual incluso debería imponerse sobre las leyes de las sociedades democráticas.

FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO

¿Por qué el fundamentalismo religioso es considerado un problema ético?

Primero quiero traer a colación el concepto de problema ético:

Un problema ético hace referencia a aquello que no está correcto y que afecta al individuo y a la sociedad, y que al tiempo procede de esta misma, afectando el bien común.
Ahora bien, el Fundamentalismo Religioso se basa en interpretar de manera literal los textos sagrados o en aplicar de manera estricta una doctrina o práctica establecida, llegando a considerar un determinado libro como autoridad máxima, incluso por encima de las leyes democráticas escogidas socialmente.
A mi modo de ver el fanatismo es una forma de fundamentalismo, donde un individuo se ciega con una creencia religiosa particular llevándolo a provocar actos contra personas que no persiguen su mismo ideal.
En los siglos pasados antes de la época del renacimiento, la iglesia controlaba todas las decisiones y aquello que no era considerado sacro era impuro, por lo que se dictaban sentencias en contra de los “herejes” que según los mandatarios religiosos de la época “blasfemaban directamente contra Dios” y por ello debían ser procesados, con castigos aberrantes que hoy día se considerarían actos de conciencia inhumana. La llamada santa inquisición fue una prueba más que evidente del fundamentalismo religioso, donde quien no asumía la creencia era castigado incluso hasta con la muerte.
Por lo anterior se puede decir que el fundamentalismo religioso ha venido de tiempos remotos y hoy por hoy todavía se extiende entre las sociedades, consideramos que ese tipo de juicios de antes eran injustos, pero actualmente se tilda a las personas por cometer actos que se consideran no pertenecen a su doctrina religiosa e incluso se les acarrean penitencias de acuerdo a las leyes que consideran absolutas y veraces, sin abrir espacio a una interpretación de los textos

Con base a lo anterior se podría plantear el siguiente interrogante

¿Existe la ética dentro del fundamentalismo religioso?
La ética tiene como frontera el fundamentalismo o la intolerancia sobre todo por una cuestión de principios. La actitud fundamentalista deja al margen la razón y el diálogo, sin embargo, la ética dejaría de ser tal si abandonara la razón. Por este motivo, a lo largo de la historia se ha buscado fundamentar la ética, debido a la necesidad de justificar las distintas teorías éticas en una base en la que estuviésemos de acuerdo, ya sea todos, o al menos un número significativo.
El fundamentalismo se puede entender como una frontera, o límite, de la ética. Donde hay fundamentalismo no puede haber “êthos”, en el sentido heideggeriano, no se puede habitar, es insoportable la convivencia.
“La ética y la religión tienen una misma urgencia: la solidaridad. Este es su gran punto de encuentro. Es ahí donde pueden y deben prestarse mutua ayuda” En el hombre como protagonista de ambas es donde coinciden, en la justicia social, en la defensa de la humanidad y del planeta, incluso en la fraternidad o comunidad humana. Aunque difieren en los motivos, coinciden en el fin.
La irracionalidad del fundamentalismo hace fracasar todo intento de conexión con el campo ético, por ello el fundamentalismo es frontera de la ética. Pero cabe fomentar desde la razón práctica actitudes de tolerancia, justicia (en especial social), diálogo desde una firme convicción fundamentada en la libertad y unos mínimos: los derechos humanos.

El “fundamentalismo” en sí, no es real, siempre necesita de una aplicación a una práctica o contextualización en una experiencia vital. Por lo tanto una persona que tenga actitud fundamentalista la expresará en política, en economía, en educación y por supuesto en su religiosidad. Es desde la religiosidad donde adquiere una potenciación especial la actitud del fundamentalismo.
El fundamentalismo se caracteriza por primar la afectividad o dimensión emotiva sobre la racional, incitando de forma principal a que la persona tenga una experiencia única de la presencia de dios, esta experiencia religiosa marca un hito en la vida de la persona e implica una “nueva vida” en sometimiento a la divinidad y sus normas reveladas. Esta experiencia supone un vínculo emotivo del creyente con el grupo y la divinidad creando en la mayoría de los casos una dependencia emocional y que deja a la persona a merced de la voluntad de este grupo, casta o persona dirigente.
Algo común en los fundamentalismos religiosos es el rechazo a la secularización, entendida como la diferenciación de lo sagrado y lo profano. Lo secular es lo del “siglo”, sinónimo de mundano, por lo tanto, contrapuesto a lo sagrado, divino. La secularización marcaría fronteras entre lo sagrado y lo secular.
Se puede afirmar que hay una relación directa entre marginalidad y fundamentalismo. Hay que insistir en que dicha marginalidad no es causa del fundamentalismo, pero esta actitud prende con extraordinaria fuerza en situaciones de marginalidad o donde se percibe desigualdad o crisis social.
En el cristianismo desde sus primeros orígenes está presente la tensión de la violencia. El desarrollo histórico de la religión cristiana se ha topado con varios momentos conflictivos: la conquista del nuevo mundo, las cruzadas, la inquisición, las guerras religiosas en Europa, etc.
yule
El problema que tiene toda organización radica en la pluralidad de pensamiento y por eso se presentan las diferentes actuaciones desde el feligrés hasta el sumo sacerdote con comportamientos que son de total rechazo.
En el caso de las religiones de occidente no todos son violentos se dice que las bases del Corán buscan realmente la paz de igual manera sucede con la biblia, estas actuaciones provocan confusión y generalización.
"La felicidad del hombre es hacer el bien supremo para alcanzar la máxima virtud "
Aristóteles.