Problemas éticos con base en teorías éticas.
sábado, 14 de abril de 2018
Uno de los principales problemas éticos que ataca a nuestra sociedad hoy viene desde hace miles de años, incluso hoy si miramos al pasado consideraríamos desde una visión ética a ese tipo de conductas, inmorales, sin embargo el ser humano sigue adoptando estos comportamientos, sin darse cuenta que esto afecta de manera negativa varios escenarios de su vida.
Primeramente definamos qué es el Fundamentalismo Religioso.
Primeramente definamos qué es el Fundamentalismo Religioso.
Fundamentalismo Religioso
Es el nombre que recibe la corriente religiosa o ideológica que promueve la interpretación literal de sus textos sagrados o fundacionales (por encima de una interpretación contextual), o bien la aplicación intransigente y estricta de una doctrina o práctica establecida. Por lo que considera un determinado libro, como autoridad máxima, ante la cual ninguna otra autoridad puede invocarse y la cual incluso debería imponerse sobre las leyes de las sociedades democráticas.
FUNDAMENTALISMO
RELIGIOSO
¿Por qué el fundamentalismo religioso es considerado un
problema ético?
Primero quiero traer a colación el concepto de problema
ético:
Un problema ético hace referencia a aquello que no está
correcto y que afecta al individuo y a la sociedad, y que al tiempo procede de
esta misma, afectando el bien común.
Ahora bien, el Fundamentalismo Religioso se basa
en interpretar de manera literal los textos sagrados o en aplicar de manera
estricta una doctrina o práctica establecida, llegando a considerar un
determinado libro como autoridad máxima, incluso por encima de las leyes
democráticas escogidas socialmente.
A mi modo de ver el fanatismo es una forma de
fundamentalismo, donde un individuo se ciega con una creencia religiosa
particular llevándolo a provocar actos contra personas que no persiguen su
mismo ideal.
En los siglos pasados antes de la época del renacimiento,
la iglesia controlaba todas las decisiones y aquello que no era considerado
sacro era impuro, por lo que se dictaban sentencias en contra de los “herejes”
que según los mandatarios religiosos de la época “blasfemaban directamente
contra Dios” y por ello debían ser procesados, con castigos aberrantes que hoy
día se considerarían actos de conciencia inhumana. La llamada santa
inquisición fue una prueba más que evidente del fundamentalismo religioso,
donde quien no asumía la creencia era castigado incluso hasta con la muerte.
Por lo anterior se puede decir que el fundamentalismo
religioso ha venido de tiempos remotos y hoy por hoy todavía se extiende entre
las sociedades, consideramos que ese tipo de juicios de antes eran injustos,
pero actualmente se tilda a las personas por cometer actos que se consideran no
pertenecen a su doctrina religiosa e incluso se les acarrean penitencias de
acuerdo a las leyes que consideran absolutas y veraces, sin abrir espacio a una
interpretación de los textos
Con base a lo anterior se podría plantear el siguiente interrogante
¿Existe la ética dentro
del fundamentalismo religioso?
La ética tiene como frontera el fundamentalismo o la
intolerancia sobre todo por una cuestión de principios. La actitud
fundamentalista deja al margen la razón y el diálogo, sin embargo, la ética
dejaría de ser tal si abandonara la razón. Por este motivo, a lo largo de la
historia se ha buscado fundamentar la ética, debido a la necesidad de
justificar las distintas teorías éticas en una base en la que estuviésemos de
acuerdo, ya sea todos, o al menos un número significativo.
El fundamentalismo se puede entender como una frontera, o
límite, de la ética. Donde hay fundamentalismo no puede haber “êthos”, en el
sentido heideggeriano, no se puede habitar, es insoportable la convivencia.
“La ética y la religión tienen una misma urgencia: la
solidaridad. Este es su gran punto de encuentro. Es ahí donde pueden y deben
prestarse mutua ayuda” En el hombre como protagonista de ambas es donde
coinciden, en la justicia social, en la defensa de la humanidad y del planeta,
incluso en la fraternidad o comunidad humana. Aunque difieren en los motivos,
coinciden en el fin.
La irracionalidad del fundamentalismo hace fracasar todo
intento de conexión con el campo ético, por ello el fundamentalismo es frontera
de la ética. Pero cabe fomentar desde la razón práctica actitudes de tolerancia,
justicia (en especial social), diálogo desde una firme convicción fundamentada
en la libertad y unos mínimos: los derechos humanos.
El “fundamentalismo” en sí, no es real, siempre necesita de
una aplicación a una práctica o contextualización en una experiencia vital. Por
lo tanto una persona que tenga actitud fundamentalista la expresará en
política, en economía, en educación y por supuesto en su religiosidad. Es desde
la religiosidad donde adquiere una potenciación especial la actitud del fundamentalismo.
El fundamentalismo se caracteriza por primar la afectividad
o dimensión emotiva sobre la racional, incitando de forma principal a que la
persona tenga una experiencia única de la presencia de dios, esta experiencia
religiosa marca un hito en la vida de la persona e implica una “nueva vida” en
sometimiento a la divinidad y sus normas reveladas. Esta experiencia supone un
vínculo emotivo del creyente con el grupo y la divinidad creando en la mayoría
de los casos una dependencia emocional y que deja a la persona a merced de la
voluntad de este grupo, casta o persona dirigente.
Algo común en los fundamentalismos religiosos es el rechazo
a la secularización, entendida como la diferenciación de lo sagrado y lo
profano. Lo secular es lo del “siglo”, sinónimo de mundano, por lo tanto,
contrapuesto a lo sagrado, divino. La secularización marcaría fronteras entre
lo sagrado y lo secular.
Se puede afirmar que hay una relación directa entre
marginalidad y fundamentalismo. Hay que insistir en que dicha marginalidad no
es causa del fundamentalismo, pero esta actitud prende con extraordinaria
fuerza en situaciones de marginalidad o donde se percibe desigualdad o crisis
social.
En el cristianismo desde sus primeros orígenes está
presente la tensión de la violencia. El desarrollo histórico de la religión
cristiana se ha topado con varios momentos conflictivos: la conquista del nuevo
mundo, las cruzadas, la inquisición, las guerras religiosas en Europa, etc.
yule
El problema que tiene toda organización radica en la
pluralidad de pensamiento y por eso se presentan las diferentes
actuaciones desde el feligrés hasta el sumo sacerdote con
comportamientos que son de total rechazo.
En el caso de las religiones de occidente no todos son
violentos se dice que las bases del Corán buscan realmente la paz de
igual manera sucede con la biblia, estas actuaciones provocan confusión
y generalización.
"La felicidad del hombre es hacer el bien supremo para
alcanzar la máxima virtud "
Aristóteles.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)